Una raqueta rosa y negra no es necesariamente una extravagancia fuera del reglamento. En tenis de mesa, una cara debe ser negra y la otra de un color vivo que se distinga tanto del negro como de la pelota. El rojo sigue permitido, pero dejó de ser la única opción.
Dos caras que conviene reconocer
La razón no es solamente estética. Distintos recubrimientos pueden producir respuestas diferentes al contacto con la pelota. Cuando ambas caras tenían el mismo color, girar la raqueta dificultaba al rival identificar qué superficie se había usado.
La historia publicada por la Federación Internacional de Tenis de Mesa explica que, ante la aparición de gomas como las de picos largos y las antiefecto, en 1983 se exigieron colores distinguibles. En 1985 se precisó la combinación: rojo de un lado y negro del otro.
El objetivo era dar una referencia visual al adversario. Eso no significa que un color, por sí mismo, garantice cierto tipo de efecto: identifica una cara, no reemplaza la lectura del golpe.
Qué cambió en 2021
Desde el 1 de octubre de 2021 se autorizaron alternativas al rojo, entre ellas rosa, violeta, verde y azul; la cara negra se mantuvo. La ITTF documentó cómo seleccionó los tonos: tenían que diferenciarse del negro y de los colores de las pelotas, y se probaron bajo distintas condiciones de iluminación.
No fue, entonces, una autorización para usar cualquier combinación imaginable. La visibilidad seguía marcando el límite del cambio.
Qué revisar antes de competir
La regla 2.4.6 de los estatutos ITTF 2026 conserva esa exigencia de contraste y establece que las superficies sean mate. La regla 2.4.8 añade que el jugador debe mostrar su raqueta al oponente y al árbitro antes del encuentro y permitir que la examinen.
La próxima vez que veas una goma de color llamativo, la pregunta útil no será si combina con el uniforme, sino si cumple las condiciones del material y permite reconocer claramente ambas caras.
Actualizado: 30 de octubre de 2026, 08:31, Ciudad de México.
