Un penal pega en el poste, vuelve a los pies del cobrador y acaba en la red con otro disparo. Antes de celebrar, falta revisar algo: ¿tocó el balón otro futbolista entre los dos remates?
La Regla 14 del IFAB exige ese contacto antes de que el ejecutor vuelva a jugar la pelota. El poste y el travesaño no cuentan como jugadores.
Si sólo pega en el marco, no hay segunda oportunidad
Cuando el balón rebota únicamente en un poste o en el larguero y el cobrador lo remata voluntariamente otra vez, corresponde tiro libre indirecto para el rival. Que la pelota no haya salido de la cancha no elimina la restricción del segundo toque.
Si, en cambio, el portero la toca y el balón continúa en juego, el ejecutor puede volver a disparar, siempre que no exista otra infracción. El contacto del guardameta sí cumple la condición que el marco no puede cumplir.
En la tanda cambia la regla
Una definición por penales no permite perseguir la atajada para rematar. La Regla 10 establece que el cobrador no puede jugar deliberadamente el balón por segunda vez durante su ejecución, aunque el portero haya intervenido.
Eso no significa que todo rebote termine automáticamente el intento. El cobro concluye cuando la pelota deja de moverse, sale del terreno o el árbitro detiene la acción por una infracción. Si continúa su trayectoria y entra sin un segundo remate del ejecutor, puede contar, siempre dentro de las condiciones reglamentarias.
La diferencia que decide el rebote
Durante el partido importa quién tocó el balón; en una tanda, el cobrador no puede buscar un segundo disparo.
Aquí hablamos de un remate posterior voluntario, no del contacto accidental con ambos pies al ejecutar.
Actualizado: 31 de octubre de 2026, 08:37, Ciudad de México.
